Hace tiempo vimos un megapost sobre todo lo que fisiológicamente produce el THC en el organismo humano, y como estaría bien tener una sección dedicada a las drogas, hoy toca hablar de una de las famosas del mundo, y la más consumida: El alcohol.

Puede parecer raro dedicar tiempo y esfuerzo a explicar efectos sobre ella, pero si bien no es que más afecta al cuerpo con respecto a la dosis, sí que es la droga que mejor opinión pública tiene, por lo que debería ser de la que mejor se conozca sus efectos.

 

Y no precisamente porque no sea un problema global; según la World Health Organization, alrededor del 6% (3,3 millones de personas al año) de las muertes globales son a causa del alcohol, y no sólo mata, también el 5,1% de la carga mundial de enfermedad y lesión, fueron atribuibles al consumo de alcohol, alrededor de 139 millones de personas al año.

Los efectos en el cerebro son bien conocidos, no te mata las neuronas, pero produce dificultad para caminar, visión borrosa, dificultad para hablar, tiempos de reacción más lentos y deterioro de la memoria. A largo plazo, el uso excesivo de alcohol produce diversas aversiones cardíacas, digestivas y del hígado.

Con algo de memoria o unos segundos en Google, podemos recordar que el malvado glifosato está catalogado como sustancia de clase 2A por la IARC, que viene a significar que es probablemente cancerígeno para el ser humano, aunque como expliqué hace tiempo, la clasificación no habla de los valores de toxicidad del producto, sino la probabilidad que tenga o no de causar cáncer. El alcohol está en el top one de la clasificación de la IARC, es de grupo 1, es decir, hay evidencias claras de que es un cancerígeno, específicamente, puede producir cáncer de mama, boca, garganta, esófago, hígado y colon.

El alcohol es degradado por el hígado a partir de la siguiente reacción.

El producto directo del alcohol es el acetaldehido, es bastante venenoso y puede causar vómitos, dolor de cabeza, latidos cardíacos rápidos y enrojecimiento; muchos de los síntomas de la resaca. El acetaldehido no está presente durante las resacas; cuando uno comienza a tener síntomas de resaca el acetaldehído ya ha sido metabolizado por el cuerpo.

Algunos investigadores plantean la hipótesis aún no confirmada que los síntomas de la resaca son causados por los efectos secundarios del acetaldehido en el sistema nervioso central. Aunque existen evidencias de que las personas que tienen dificultad para metabolizar el acetaldehido tienen resacas más suaves que otras personas.

Otros síntomas de la resaca son la deshidratación, producida directamente por la inhibición de la hormona antidiurética, o el dolor muscular, que es muy probable que esté provocado por la acumulación de ácido láctico en los músculos por el exceso de NADH producido.

Aprovecho para desmitificar, ni la cerveza ni en general el alcohol te hidrata, no caigamos en tonterías víricas de internet.

Estudios genéticos muestran que existen diferentes variaciones de las enzimas que producen acetaldehído y acetato que pueden atribuirse a pequeñas variaciones en el mismo gen y que hacen que las enzimas funcionen más o menos eficientemente que otras. Lo que significa que algunas personas pueden descomponer el alcohol más rápidamente que otros. Estas variantes enzimáticas puede provocar que el acetaldehído  se acumule en el cuerpo, y agrave sus molestos efectos.

Y por supuesto, como buena droga que es, causa dependencia.

Como opinión personal, tanto hablar de drogas no es por incitación al consumo. Sin conocimiento no se puede juzgar con seguridad, sin juicio propio, no hay criterio, y sin criterio es difícil que haya responsabilidad.

Y  un consumo irresponsable de una droga, es un grave problema.

Referencias:

http://www.who.int/substance_abuse/facts/alcohol/en/

https://www.cdc.gov/alcohol/fact-sheets/alcohol-use.htm

http://hams.cc/hangover/

https://pubs.niaaa.nih.gov/publications/aa72/aa72.htm

 

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