Lo que voy a contar ahora lo tenía pensado desde antes de crear el blog y era algo de lo que no tenía conocimiento hasta que le dieron una buena publicidad en un famoso programa de televisión español de cocina hace un par de años. En la televisión pública, cosa que hace que me indigne más.

Hablo de la alimentación macrobiótica, que por mucho que lo intenten interpretar como algo que ya Hipócrates menciona, realmente comienza con un señor japonés que trajo la idea a Europa alrededor de 1930, por el cual se equipara la alimentación con el Yin y el Yang, catalogados básicamente como le dio la gana al autor, siendo los Yin alimentos de energía caliente y los Yang alimentos de energía fría.

Por lo que se vende no como una dieta, sino como un estilo de vida, una doctrina a seguir.

Basta hacer una captura de pantalla rápida para hacerse una idea.

Macrobiotica

Sí señor, una dieta milenaria que es sinónimo de salud, equilibrio y bienestar tanto interior como exterior. Salvo por el pequeño inconveniente de que seguramente provoque carencias alimenticias.

La ciencia además no detalle qué tipo de carencias y quién afecta más, un estudio de The American Society for Clinical Nutrition entre niños de 0 a 10 años alimentados macrobióticamente, encuentran deficiencias significativas de vitamina B-12, vitamina D, calcio y riboflavina, lo que lleva a un crecimiento retardado, grasa y pérdida de masa muscular, y un desarrollo psicomotor más lento.

En adultos, la mayoría de los casos estudiados, presentan carencias de vitamina B-12.

La base de esta alimentación es fundamentalmente una dieta vegana, lo cual no supone un problema si se cuida correctamente, lo que sí supone un grave problema es intentar colar beneficios inexistentes.

Por ejemplo, decir, con toda la poca vergüenza del mundo: “La población que sigue una dieta macrobiótica no va al hospital (…), no tiene cáncer ni enfermedades infecciosas o cardiovasculares y no se mete en conflictos bélicos». Eso sí que supone un grave problema.

Entre su “infinidad” de beneficios, por los portales webs eco-blablabla.com aseguran, con mucha originalidad, que como poco previene el cáncer. Los portales más oficiales se pillan menos los dedos y afirman estos beneficios.

Macrobiotica

Por supuesto, sin ningún estudio que lo avale.

De los beneficios circunstanciales como la calma y la claridad mental no voy a decir nada porque me da la risa. Eso de que te de más energía, teniendo en cuenta que es baja en calorías, raro.

Por otra parte, la acidez de la sangre no se ve modificada directamente por la comida, ni aquí ni con ninguna otra dieta, y menos mal, porque un ligero cambio en el pH de la sangre conlleva la inevitablemente la muerte.

Lo que será seguramente verdad es que se perderá peso, como con cualquier dieta recomendada especialistas (no como ésta). Y vas a amortizar el baño magníficamente.

Añado un beneficio que no suelen nombrar: la alimentación macrobiótica te quita un peso de encima (además del intestinal), concretamente, el peso de los billetes en la cartera, porque para ser básicamente cereales y verduras, salvo algunas excepciones, es bastante caro comparado con lo que te pueden costar los productos en un mercado cualquiera.

Ergo, si el valor añadido de un producto, que hace que sea más caro, es mentira, nos encontramos ante una estafa.

Referencias:

  • Dagnelie, P. C., & van Staveren, W. A. (1994). Macrobiotic nutrition and child health: results of a population-based, mixed-longitudinal cohort study in The Netherlands. The American journal of clinical nutrition, 59(5), 1187S-1196S.
  • Miller, D. R., Specker, B. L., Ho, M. L., & Norman, E. J. (1991). Vitamin B-12 status in a macrobiotic community. The American journal of clinical nutrition, 53(2), 524-529.
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