Es posible que hablar sobre el producto con peor fama mundial en la actualidad es buscar crear polémica, pero todo lo que voy a explicar en esta entrada sobre el glifosato lo hago por una buena causa, y es que la gran mayoría de lo que se dice va en contra de la ciencia.

Guardad los rebuznos hasta el final.

El glifosato es un herbicida de amplio espectro, el cual interrumpe una vía metabólica para la síntesis de aminoácidos, se une a una enzima encargada de la síntesis y la inhibe, esa enzima sólo existe en plantas, por lo que en ese aspecto, es inocuo para los animales.

Los herbicidas son imprescindibles en cultivos cuyo mayor limitante para la producción es la aparición de malezas que compiten por los sustratos del suelo.

Es el herbicida más utilizado en el mundo, sobre todo por su eficacia y su precio. Por eso, ha sido estudiado por las agencias de seguridad del mundo entero como la FAO, la EFSA y la EPA. Casi nada. Ni que decir tiene que son estudios científicos de acceso libre y perfectamente fiables.

Antes de empezar con los informes, tengo que hablar del concepto ADI (Acceptable daily intake), el ADI es la cantidad que se puede ingerir de una sustancia específica diariamente durante toda la vida sin que sea un riesgo apreciable para la salud. Se suele expresar como miligramos del producto por kg de peso corporal. Entonces por ejemplo, si la ADI de un compuesto es de 1mg/kg, y yo (siendo generoso) peso unos 75 kilos, puedo tomar como máximo 75 gramos de ese compuesto cada día de mi vida sin que tenga un efecto negativo en mi salud.

Empecemos con el informe de la Organización Mundial de las Naciones Unidas para la Alimentación y Agricultura (FAO) de 2016. Es corto y conciso, los estudios de genotoxicidad (estudios para probar la capacidad de un compuesto de mutar el ADN, lo cual puede producir tumores) son claros: ” The Meeting concluded that glyphosate is unlikely to be genotoxic at anticipated dietary exposures”. Es decir, que incluso dosis muy elevadas (2 gr/kg de peso corporal) no provocan ningún efecto mutágenico en el ADN. Y no sólo eso, sino que su ADI es de 0 – 1 mg/kg. Una cantidad cercana a algunos conservantes.

El informe de la Agencia de Protección Medioambiental (EPA) es más completo, 227 páginas, es consistente en cuando a genotixicidad: “There was no evidence of an association between glyphosate exposure and solid tumors. There was also no evidence of an association between glyphosate exposure and leukemia, or HL”. También dedican mucho a nombrar los artículos que son contrarios a sus conclusiones, y hacen mucho hincapié en las diferencias de resultados, en la estadística, en la población o en la metodología. El informe es impresionantemente preciso.

No es una sorpresa que el informe de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) también concluya lo mismo “The report concludes that glyphosate is unlikely to pose a carcinogenic hazard to humans and proposes a new safety measure that will tighten the control of glyphosate residues in food.”

Ergo, si las Naciones Unidas y las organizaciones de máxima responsabilidad de seguridad alimentaria de Europa y EEUU, después de revisar y criticar cientos de artículos dan a una clara e inequívoca conclusión ¿Quién ha dicho entonces que el glifosato está relacionado con el cáncer? (Y muerte, destrucción, autismo, “ecocidio” y un nuevo orden mundial, he llegado a leer).

Aunque los informes pergaminales de las asociaciones de referencias mundiales no os suene, ésto seguro que sí os suena: En 2015, la Agencia Internacional de Investigación del Cáncer (IARC) decidió clasificar el glifosato dentro del Grupo 2A: “Probablemente carcinógeno para el ser humano”, es decir, hay pruebas suficientes de que puede causar cáncer a los humanos, pero actualmente no son concluyentes.

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¿Entonces, es el glifosato de Schrödinger, probablemente cancerígeno y no cancerígeno a la vez?

La IARC tiene antecedentes de información, cuanto menos, confusa, como por ejemplo el hecho de que el glifosato y la yerba mate con agua caliente están ambos clasificados dentro del grupo 2A. En la imagen anterior y aquí básicamente explican que esta clasificación no mide la peligrosidad de las sustancias, sino la evidencia de que produzcan o no cáncer. Clasificación que por cierto, el informe de la EFSA mencionado anteriormente sugiere que se rectifique.

Por lo que, sentido común, es un pesticida, no es algo que tomar con el almuerzo, pero mientras se respete las dosis tóxicas, no supone un problema de salud. Y aunque la dosis es bastante aceptable para ser un herbicida, por desgracia los casos de intoxicación existen, en los que la cantidad masiva de herbicida y la cercanía a una población puede estar altamente relacionado con la incidencia de enfermedades, digo puede, porque en uno de estudios más famoso se realizó, en un pueblo de la localidad de Córdoba, Argentina, dan como conclusión que “este es un diseño exploratorio y observacional incapaz de hacer afirmaciones causales directas”.

Pero bien que en las entrevistas dan por hecho esa causalidad.

Al final, un descomunal fallo de manejo acaba siendo vendido como lo que pasa habitualmente cuando se usa el glifosato.

Si no es el herbicida más tóxico, ni el más peligroso. ¿Qué tiene este herbicida que vuelve loco a los ecologistas?.

Quizás sea que una gran cantidad de transgénicos están hechos para resistir a este herbicida, ya que se ha demostrado que los trangénicos per se no son perjudiciales, los atacan por la vía del glifosato.

Imágenes categóricamente falsas que cuyo objetivo es asustar a una población que no tiene conocimiento científico suficiente para ser crítico, como esta que dice que la intolerancia al gluten se produce por consumir glifosato, cuando no existe ni un estudio científico que pruebe ni siquiera una ligera evidencia sobre ello.

Y como esta, miles, metiendo por supuesto a los transgénicos de por medio. Lo que antes eran imágenes de agujas en alimentos, ahora son imágenes de fumigadores y calaveras, pero la función es la misma.

¿Está justificado este acoso?

Que cada uno saque sus conclusiones.

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