Empecé esta entrada inspirada en un capítulo de una popular serie norteamericana en la qué el protagonista (un profesor de química que decide dar un giro de 180º a su vida, al ser diagnosticado con cáncer de pulmón) produce un potente veneno a partir de UNA semilla.

Con esto en mente, decidí buscar un poco sobre “venenos en las semillas” y me encontré con una sorpresa. Atrás quedó mi idea original (que espero desarrollar en otra ocasión) porque para mi asombro, muchas semillas de frutos que comemos diariamente contienen una dosis de un importante veneno. Y al leer esto, les resultará obvio cuál es (y como yo, pensarán ¡Claaaro, ahora todo tiene sentido!). Pero como sé que les encanta el misterio, elijo decírselos con la frase inicial de uno de los  libros más famosos de  Gabriel García Márquez:

“Era inevitable: el olor de las almendras amargas le recordaba siempre el destino de los amores contrariados…”

Y claro! las almendras son una de las semillas que se caracterizan por contener dosis de este veneno, por eso lo asociamos directamente. Y por si todavía no sabés de que sustancia química estoy hablando, cumplo con decirte que es el popular CIANURO.

Cuando hablamos de cianuro, seguramente nos estemos refiriendo a cianuro de hidrógeno (HCN, ácido cianhídrico), cianuro de potasio (KCN) o cianuro de sodio (NaCN). Estas sustancias químicas son muy utilizadas en la industria química por su composición de carbono y nitrógeno, y su alta reactividad. En nuestras casas, los empleamos para eliminar roedores e insectos.

Como dijimos antes, el cianuro en general se caracteriza por el olor a “almendras amargas”, pero no siempre emana un olor y no todas las personas pueden detectarlo (por si seguís pensando en cómo olería). Este olor, en realidad es producto del benzaldehído (Gracias por el aporte Yan B Vogel),  que también está presente en las semillas.

En cuanto a su accionar, en el organismo actúa sobre el sistema respiratorio como un inhibidor enzimático no específico. Esto quiere decir que, una vez que se encuentra en el torrente sanguíneo, el cianuro impide la acción de una enzima (citocromo oxidasa) usada en la respiración. En ausencia de esta enzima, las células no consiguen aprovechar el oxígeno del torrente sanguíneo, lo que causa hipoxia citotóxica o asfixia celular.

La causa principal de muerte por cianuro involucra la ingesta de plantas cianogénicas, cuyos elevados niveles de cianuro provocan una parálisis permanente de las extremidades y un consecuente paro respiratorio. Esto también ocurre en otros animales, como es el caso de las vacas al intoxicarse con plantas con alto contenido de cianuro (gracias a mi veterinario de confianza Nicolás Streitenberger por este dato). Este envenenamiento se hace visible en el tono extremadamente rojizo de la sangre (a la derecha), a diferencia de la intoxicación por nitratos que la tornan oscura (a la izquierda).

Pero lo historia recién comienza, increíblemente y a pesar de todos estos efectos mortales, el cianuro está presente en forma natural en numerosas semillas como las almendras, las nueces y las castañas. También está presente en semillas de frutas como los melocotones, las ciruelas y las manzanas (seguramente escucharon hablar de este caso); las peras o las uvas (con el nombre de amigdalina, un compuesto de glucosa, benzaldehído y cianuro), y la lista sigue y sigue…

Entonces, te preguntarás: ¿Invención de Monsanto? ¿Nuevamente las grandes empresas buscan envenenarnos? No amigos!! Todo es obra de “la madre naturaleza”.

Como indican Coopeland y McDonald, la presencia de cianuro en las semillas desencadena dos procesos contrapuestos. Por un lado, inhibe reacciones que participan en la germinación, evitando así la emergencia radicular en épocas poco propicias (estaciones frías o sin lluvias), asegurando la supervivencia de la planta. Pero por otro lado, en muy bajas concentraciones el cianuro puede promover la germinación (al igual que muchos otros compuestos, de los que espero hablemos en próximas entradas, que tienen diferente acción, según la concentración en la que se encuentren).

Sumado a esto, el cianuro podría brindarles protección sobre los depredadores en su medio natural.

De todas formas pueden estar tranquilos, ya que las concentraciones de cianuro en estas semillas o son muy bajas, o son eliminadas por procesos industriales a las que son sometidas las semillas previa comercialización.

Y sí, es muy probable que lo que envenenó a Blancanieves no sea el fruto…sino sus semillas.

¿Y la semilla venenosa de la qué les hablé al principio? ¡Quedará pendiente para una próxima entrada!

Referencias:

Cianuro: Toxicidad y Destrucción Biológica

http://www.sabetodo.com/documentos/cianurotoxdestrucbiologica.pdf

Toxicidad del cianuro. Investigación bibliográfica de sus efectos en animales y en el hombre.

http://www.scielo.org.pe/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1025-55832010000100011

Copeland, L. O. and McDonald, M. B. 1995. Principles of seed science and technology. 3th (Ed.). Chapman and Hall. NewYork, USA. 409 pp.

Anuncios