Hoy os vais a llevar una pequeña sorpresa, os tengo que hablar sobre un compuesto que tenéis que adivinar cuál es.

Este compuesto es muy utilizado por las empresas farmacéuticas, lo usan constantemente en la producción y desarrollo de fármacos. En la industria química también está muy presente, es un compuesto imprescindible para hacer, entre otras miles de cosas jabón, plásticos, quitamanchas, e incluso la sosa caústica que usamos para desatascar los fregaderos. También se emplea en la fabricación de colorantes, plaguicidas, disolventes, drogas sintéticas y fitosanitarios.

Incluso sabiendo esto, el compuesto en cuestión está presente prácticamente en casi todos los alimentos que comemos diariamente, y no aporta nada de energía al cuerpo.

Y no contento con solamente no aportar energía, esta molécula es un conservante, sin embargo, no está catalogado como el resto de conservantes. Lo estamos comiendo constantemente, y muchas veces ni siquiera se menciona que los alimentos lo llevan.

Se sabe que su consumo modifica la presión arterial, y afecta a la homeostasis corporal.

Las moléculas por la que están compuestas están muy relacionadas con la actividad cerebral y muscular. Y su ingesta intensiva está relacionado con la aparición de enfermedades cardiovasculares, renales, óseas y gástricas.

La extracción de este compuesto del medio ambiente atrae la atención de organizaciones mundiales de WWF, porque en ciertos lugares, el proceso para obtenerlo desgasta mucho a los ecosistemas de donde son extraídos.

Entonces. Si este compuesto es muy utilizado en la industria química, no aporta energía al cuerpo, tiene afectos adversos en el cuerpo, y muy severos… ¿Estamos seguros de que este compuesto no nos enferma?¿Puede ser sano si se utiliza también para hacer pesticidas?¿ Por qué nadie informa sobre esto?

Porque este compuesto es la sal común.

Os digo que todo lo que he escrito es cierto, sin embargo, parece que de un día para otro, un condimento esencial se ha convertido en el hijo de satanás. Ha sido tan fácil como usar los típicos argumentos que se utilizan para fomentar la quimiofobia.

La quimiofobia es utilizada en su mayoría por empresas como publicidad, para hacer creer que sus productos tiene un valor agregado (sin conservantes, sin colorantes, bio-), como el blog de Scientia nos ha hecho ver cientos de veces. La base de este miedo, está basado puramente en prejuicios, en la absurda creencia de que exclusivamente el origen de un producto determina su toxicidad, o dicho de manera popular, que lo natural es siempre mejor que lo “químico”.

Este miedo está presente, y hay que superarlo, el argumento de “a saber que mierdas químicas tendrán” no vale para nada, como digo, la toxicidad depende del compuesto, hay miles de compuestos naturales extremadamente venenosos, al igual que miles de compuestos “químicos” beneficiosos.

Hay que desarrollar el sentido crítico con la información que recibimos, y espero que este ejemplo haya servido para ello. Hay que saber que TODO es química, lo natural es químico, lo que se obtiene de extracciones son químicos y los compuestos sintéticos son químicos.

Acabo con un ejemplo: La composición química de algo tan natural como lo es un plátano, para quitar miedos:

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